Nuestra Facultad



La velocidad, intensidad y lo impredecible de las transformaciones que caracterizan a nuestros tiempos nos permiten prever que nuestros egresados deberán cambiar de plataforma laboral varias veces en sus vidas. No podemos imaginar siquiera cuáles serán las demandas que la sociedad futura ejercerá sobre ellos. Por eso, la formación universitaria debe buscar el desarrollo de ciertas habilidades intelectuales que fomenten la flexibilidad, la capacidad crítica y analítica, y otras competencias que faciliten la adaptación a los cambiantes requerimientos del mercado laboral.

En la UAI, todos estos objetivos se cumplen a través del programa dirigido por la Facultad de Artes Liberales, por el cual todos los estudiantes reciben una formación multidisciplinaria en ciencias, humanidades y ciencias sociales, de modo de exponerlos a las diversas formas y metodologías existentes para analizar los problemas, desde distintas perspectivas, a través de las lógicas propias de cada disciplina.

Así, todos los estudiantes de todas las carreras deben cursar, como parte integral de su formación profesional, cursos en lectura crítica e interpretación de textos, escritura, filosofía, raciocinio lógico y matemático, literatura, pensamiento e instituciones políticas, historia de Chile y universal, economía, biología y física. El objetivo no es que adquieran una serie de conocimientos misceláneos, dispersos, en forma superficial, los cuales en un período muy corto serán olvidados. La idea es familiarizar al estudiante con una gama diversa de formas de indagar el conocimiento y de razonar. Es esta formación intelectual la que, reconocidamente, permite el desarrollo de un pensamiento crítico, la capacidad para identificar y resolver problemas, diferenciar entre lo esencial y lo accesorio, buscar, interpretar y evaluar la información existente en las distintas ramas del saber y, lo que no es menos importante, comunicarse efectivamente en forma oral y por escrito. Confiamos en que de aquí surjan personas con un significado más profundo de la vida, pero también mejores profesionales, adaptables, con capacidad para seguir aprendiendo y para reconsiderar aquello que se da por sentado cuando surgen nuevas evidencias en contrario. Por ende, con la mente abierta a la innovación.